Mi vida. Mi vida no es azul, ni siquiera tiene un color nombrable. Mi vida no es un mar, tampoco un río, ni siquiera llega a manantial oculto o soñado.
Mi vida sólo son retazos. Pedazos de carne desgarrada y robada a mordiscos voraces. Mi vida sólo son retazos de recuerdos de otros, fragmentos inconexos de lo que sienten otros.
Como el vampiro, nada poseo, nada me es propio ni familiar, sólo el hambre. Pero a la vez, lo tengo (puedo tenerlo) todo. Puedo ser cualquiera. Héroe, villano, sabio, poeta, líder, noble. El papel que se escoja es lo de menos, la máscara no aguantará el invierno. Lo importanter es interpretarlo bien, como si fuera la vida en ello.
Al fin y al cabo:
He caminado toda mi vida hacia delante, pero sin rumbo, decidido, pero perdido; como el burro que hace girar la noria.
Pero el líquido que yo extraigo es algo más inestable, aún más fluido y mucho más inflamable, pero volátil; que el agua. Y me es mucho más caro y precioso, por supuesto.
Aún así:
Me lo beberé sin reparo, pero paladeándolo, sin comedimiento, pero valorándolo como gema o joya; como Baco.
Pues:
La única manera de soportar el invierno es conseguir llegar hasta él desnudo. Totalmente desnudo.
Al menos:
Tendré los dedos calientes.
Caníbal
Pertenece a Delirio , Pequeño poema en prosa , Poesía
Evasión
Cabalga, mi dulce rocín,
mi hermosa yegua, cabalga,
cabalga.Por entre las montañas
y sobre los prados
los valles y los vados,
siguiendo el camino que nos aleje
lo más posible de ellos.
Cabalga, y déjame soñar
con la cabeza hundida en tus perfumadas crines,
cabalga, y aléjame de lo
mundano alocado desquiciado
nimio mortal aburrido.
Galopando uno no tiene tiempo para pensar:
Es el viaje perfecto.
Dime, ¿necesito las espuelas?
Pertenece a Poesía
Encarnación
Podría matarte esta noche.
Pero lo dejaré para mañana,
hoy sólo
te haré el amor unas cuantas veces.
Y cuando hayas muerto por mi mano,
(no puede ser de otra forma)
me masturbaré mirando tu cadáver,
y luego lloraré
porque
al nombrarte te di existencia,
porque
al matarte te di conciencia.
Vuelta del verano
Ya he vuelto de mis vacaciones, ahora espero retomar el blog, variando un poco más los temas, es decir, pondré más reflexiones y quizás algún relato corto, pero sobre todo poesía, mía y de autores a los que admiro, como siempre. ¡Un abrazo a todos! (si es que queda alguien que me lea)
Pertenece a Noticias
El calor y el dulce olor a miel y la sombra y la canela
que recorren la dorada espalda del verano aduerme
todos los sentidos, anestesia y amansa,
el mundo va más lento y todo es más untuoso, oleoso.
Yo estoy frenético. Comprendedme para atraparme mejor.
Roto el cascarón, el contenido sin continente se derrama empapando las caricias.
Pero ahora es todo mejor. La habitación por fin huele a lavanda.
Esto no es bonito. Esto no es bonito. Pero es verdadero. Un mal trato, ¿no?
Pertenece a Delirio
Ayer te busqué en el árido paisaje de mi lecho.
Antes retrasé el inevitable momento desocupándome en banalidades ruidosas que me impedieran oír mis propios pensamientos. Pero ese momento, como todos, terminó llegando. El sueño me vencía y debía volver a mi cama, temiendo lo probable: no hallarte allí.
Te busqué cuidadosamente en cada rincón, en cada olor tenue como un susurro.
No estabas ahí, no te encontré. No sé si porque te habías escondido muy bien o porque te habías ido, tú que pasas sobre mí con la levedad del instante.
Sollocé larga y amargamente al darme cuenta de que te habías ido como un etéreo sueño de duermevela.
Y ahora mi cama es un país tan desierto y tan gris sin tí.
Tanto espacio de sobra que no veo los bordes.
Y eso abruma.
Desespera.
Y aún así, duermo encogido, como si tratara de desdoblarme y sacar afuera tu recuerdo para dormir a su lado.
Pero cuanto más me excavo, más vacíos encuentro, con más escollos me tropiezo.
Pues sólo soy un recéptaculo que guarda el fulgor de tu grandeza, entendiendo lo que de ella ni siquiera tú entiendes.
Pertenece a Poesía
Co-incidencia
Te quiero a cada suspiro
por nuestros labios exhalado,
quienes, como hojas de otoño,
tiemblan y vibran y susurran
en un beso constante, telepático.
Como el rayo y el terremoto,
el incendio y el huracán,
entras en mi casa,
la oscuridad y la fiebre,
el abismo y la llama.
Me destruyes y me reconstruyes.
Me deconstruyes.
El arpa rota vuelve a sonar
en tus manos de sirena.
¡Tu cintura huidiza me une al mundo,
espiral de hermosura ignota en la que me pierdo
cada vez más!
¡Destrúyelo todo y te amaré
mientras duren los escombros!
Pertenece a Poesía


